Agradecimiento: el ombligo y el aguijón

(Esta entrada fue escrita el 26 de mayo de 2010)

Un momento para la reflexión… ya.

Como decía en la anterior entrada, el descuido se ha apoderado de este patio. Los meses pasaban entre el trabajo, el estudio y la familia hasta que mi compañera Lupe me abordó en los pasillos y me dijo: ¿sabes que citan tu blog en un libro? Me lo tomé a chirigota: no se lo habrán leído. Y Lupe: pues la lista no es tan larga.

El libro en cuestión es interesante para los que nos dedicamos a esto, así que tomo nota y me leo algunas partes, sobre todo la que me cita, claro.

Eduardo Larequi firma las “Propuestas para la integración curricular de las TIC en el área de lengua castellana y literatura”, trabajo integrado en La competencia digital en el área de Lengua firmado por Tíscar Lara, Felipe Zayas, Néstor Alonso Arrukero y Eduardo Larequi, al que agradezco la palmada en la espalda y el estímulo que supone comprobar que algo habré hecho bien.

Así que al tajo.

Añado ahora, a 4 de julio de 2012, que por fin he inaugurado este nuevo blog centrado solamente en el trabajo y la reflexión sobre la asignatura de Lengua castellana y Literatura. Esperemos que la nueva andadura sea fértil y más sistemática.

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Fin de curso III -me quedó para septiembre-

(Esta entrada fue escrita el 15 de septiembre de 2009)

Esta vez no puedo comenzar con aquello de “nueve meses después”. Hace ya un año que me encontré con uno de los destinos más peculiares que le pueden tocar a un profe: la educación de adultos.

Al igual que en un instituto, los alumnos enseñan y aprenden más allá de cuál sea su edad o condición. Lo importante es la curiosidad. Un centro de adultos engloba a chavales que van desde los 18 a los 80 años (al menos en mi caso), que por el mero hecho de acudir voluntariamente a sacarse la ESO o a aprender cosas nuevas, merecen todos mis respetos y una atención especial, diferente.

Siento que, al igual que el curso pasado, debo cerrar un ciclo, una etapa de mi trabajo y de mi vida que no debiera olvidar. Bien es verdad que en este momento no me veo capaz de hacer un análisis como el del año anterior, pero me veo en la necesidad de pasar página -ahora me encontrarán en el IES Infanta Elena de Galapagar-.

Ha sido un curso tranquilo y muy interesante donde lo más curioso ha sido aprender a ponerse en el lugar de los alumnos para lograr llegar, aunque fuera mínimamente, a cada uno de ellos; que lo haya logrado es otra cuestión porque ha sido un aprendizaje y, como tal, requiere una reflexión pausada que puede llevar un tiempo largo de distanciamiento. Quizás esa sea una tarea interesante para el profesor, pero en el “mundo real” de un insti el trabajo resulta más intenso y por ello menos propicio a la empatía individualizada.

Como no quiero liar la madeja de mi mermado pensamiento, iré al grano de los recuerdos fotográficos. En ellos falta el núcleo duro, y también el blando, no seamos malos, de 6º B, pero ellos se lo pierden por no haber sacado la cámara a tiempo. Algunos están en este otro post y en sus blogs.

Taller de escritura creativa o taller literario o eso: como pueden ver, la infiel de Mary Ángeles ya anunciaba que me iba a cambiar por otro. Estas chicas que ven aquí son las mejores, escriben, aprenden y eseñan, todo en uno. Aunque sea muy lento, prometo seguir colgando sus trabajos en la sección “Manuscrito”.

5º tarde. Un grupo…no olviden que he sido su tutor, aunque no lo parezca. Creo que este día se me olvidó pasar lista, ¿dónde están los que faltan?

6º A. Hala, otra vez a vueltas con la lista, y eso que es el grupo más numeroso. Milena, lo del dedo queda muy feo, pero te perdono porque en la otra que sacamos sale la mano de Rubén en posición de concierto heavy y para una clase de lengua no pegaba.

Ahora viene una serie del 6º de la tarde que Toñi colgó en su blog. Están tomadas en el encuentro gastronómico de fin de curso, todo un hallazgo de Paloma, la profe de ciencias y socializadora oficial del centro y de parte del barrio de Tetuán.

La culpable de la reunión rodeada de algunas de las cocineras. Lo de David creo que fueron unas croquetas muy ricas, pero no sé si las hizo su madre o él.

Como buen profe, quise aprovechar la ocasión para rematar la explicación de las subordinadas adverbiales, pero estuve a punto de sufrir una agresión con un muslo de pollo acompañado del mole exquisito que fabricó Luisa.

Aquí podemos ver a Marta, culpable de que Mariano se fuera abrazado a una botella de gazpacho, pero oiga, es que el producto lo merecía; Óscar, con el vaso vacío a la espera de licores y Rubén a punto de lanzarse a por las tartas de Toñi, dignas del mismísimo horno de San Onofre.

Mariano, eres el mejor, de mayor quiero ser como tú. Aquí podemos observar que el gazpacho ya había empezado a hacer efecto. 80 años y acaba de terminar la ESO, que no sirva de ejemplo para mis futuros alumnos, pero es que el hombre se ha puesto a estudiar cuando ha podido.

En fin, todos los que aquí aparecen y los que no, saben que tienen mi aprecio y mi respeto.

Sólo me queda desearles lo mejor en la vida y darles las gracias.

Salud.

Fin de curso II

(Esta entrada fue escrita el 20 de mayo de 2008)

Después de haber corregido los últimos exámenes y de estar dispuesto para la evaluación, por fin ha llegado el momento de dejar aquí constancia gráfica de mis alumnos de 2º B. En la foto faltan 2 alumnas, supongo que estarían malas ese día (es un suponer, aunque a lo mejor se piraron para aprovechar el sol, pero el hecho es que ya no las vamos a tener en la foto oficial; una pena).

Me costó un mes aprenderme sus nombres, pero lo conseguí. Además de su profe de lengua, he sido su tutor. Los muy puñeteros me han pedido recuperar horas de tutoría casi hasta el final, pero ninguna de lengua; tendré que meditar sobre ello.

Para postre de este momento entrañable, ahí debajo pongo otra foto: se tomó hace 19 años (los mismos que tienen algunos de los que aparecen arriba). Curso 88-89, Instituto Público de Bachillerato “Fernando de Rojas”, Salamanca. 3º de BUP, de la letra no me acuerdo.

Yo era 19 años más joven, es decir, joven, y recuerdo los nombres de algunos de ellos: Fernando, Chelo, Isidro, Carmen, César (el otro día me lo encontré en el metro), Belén, Regina, Javier y Gregorio. El resto se me desdibuja en la memoria -qué chungo-. El profe de gimansia que aparece fue el primero que me hizo disfrutar de esa asignatura; Miguel Ángel, creo.

Vaya mendas, mirad con detenimiento la foto: España, 1989, no era tan diferente, ¿o sí?

Fin de curso I

(Esta entrada fue escrita el 17 de mayo de 2008)

Nueve meses después he llegado al final de mi primer curso completo. Todavía tengo un grupo en activo, pero hemos terminado el 2º curso del bachillerato. Buenos resultados, aunque no brillantes. Muchas dudas, varias cuestiones aclaradas y demasiados deseos de volver a empezar. Quizás la esperanza de comprobar que los conocimientos adquiridos por este profesor serán útiles en una nueva andadura que nadie sabe cómo ni dónde tendrá lugar.

Hay varios aspectos del diseño legal (currículo oficial) que parecen ser erróneos en un primer contacto, a saber: la asignatura de Lengua castellana y Literatura, con cuatro horas a la semana, se plantea como un presupuesto de conocimientos adquiridos a lo largo de los años anteriores en los que los alumnos han aprendido a leer (y con esto me refiero a comprender lo que leen) y a escribir (deben saber expresarse con claridad en una amplia variedad de registros). Además, se le da una importancia exagerada a los contenidos históricos de literatura: los tres últimos siglos entran en el examen de selectividad. Acabo de nombrar la palabra maldita, la espada de Damocles que amenaza desde el 15 de septiembre. 31 alumnos, como 31 selectividades, suponen una carga que abruman la chepa del profe novato más pintado. Después la cosa parece que no será para tanto, se trata de entrenar a 10 o 12 (aunque continuará la preocupación hasta que no aparezcan los resultados); el resto no tiene como meta volante el dichoso examen. Por otro lado está el título, queremos bachilleres que sepan demasiadas cosas, pocas importantes. Aquí entra el papel que el profesor quiera jugar en esta película. Que si se te mete en la cabeza que la sintaxis es lo más útil del mundo para madurar, pues vas y no dejas de hablar de subordinadas sustantivas, de complementos de régimen, etc. Que si prefieres enseñar fechas y características de momentos históricos, pues entonces vas y les sueltas unas conferencias en las que los bostezos no paran de aparecer en sus caras incrédulas. Y si decides que lo que deben aprender es a leer, a comentar textos, a razonar, a comportarse en clase, a no dar demasiadas patadas a la ortografía y a la sintaxis, pues entonces te asaltan los interrogantes. ¿Haré bien en simplificar el esquema del comentario de texto a cuatro o cinco puntos de los treinta y tantos que tenían en su hoja del año anterior? ¿Será bueno ofrecerles lecturas voluntarias, aunque no estén recogidas en nuestro currículo por estar escritas en otras lenguas? ¿Habrá sido efectivo no dictarles apuntes y ofrecérselos en bandeja fotocopiada? ¿Habrán comprendido que la literatura no es más que un tipo de discurso, con fines estéticos, de la lengua? ¿Divertirse en clase es contrario a los fines educativos?

Dentro de este mar de dudas, quiero romper una lanza por la enseñanza y los estudiantes actuales. Lo haré por medio de un texto que incita a la reflexión. Lo escribió Fernando Lázaro Carreter en 1973 y lo recoge Luis González Nieto en su brillante y utilísima Teoría lingüística y enseñanza de la lengua (Lingüística para profesores); Ediciones Cátedra, 2001:

“Los alumnos no participan ya del sentimiento reverencial de la antigüedad, anejo a la cultura minoritaria burguesa. Por el contrario, en muchas ocasiones constituye un desvalor, y no hemos de asustarnos si un gran poeta clásico les resulta insufrible, y encuentran extraordinariamente hermosas las canciones de moda; no sólo no debemos asustarnos, sino que debemos comprenderlos y hacer, incluso, un esfuerzo para situarnos en su lugar. Ese gusto que juzgamos extraviado es el indicio de su naturaleza humana, de su elemental espiritualidad. De él hay que partir; sobre él hay que sembrar la nueva semilla, casi imperceptiblemente, para que nadie se dé cuenta de que, en realidad, se está iniciando una operación quirúrgica.”

No sé, supongo que este período de reflexión continuará, es más, creo que es deseable que no termine a lo largo de esta travesía en la que acabo de embarcarme.

¿Será posible mantener la ilusión y la capacidad de adaptación en este mundo de la educación?

Para terminar con lo de hoy, quiero mostrar mi agradecimiento a mis compañeros y a mis queridos (y queridas, como mandan los cánones del nuevo lenguaje políticamente correcto) alumnos de 2º B. Quizás algunos nos veamos en septiembre, pero no será porque no os lo he puesto a huevo.

Salud, chavales. Y buena vida a todos.

To be continued, I hope.