Versillos educativos

(Esta entrada fue escrita el 14 de mayo de 2008)

Qué bien sientan un par de horitas a la semana de alumno privilegiado. Hoy, Luis González Nieto (profe donde los haya) nos ha ofrecido, entre otras muchas cosas, una especie de cancioncilla muy graciosa. La he estado leyendo con música cubana de fondo y le he sacado una melodía muy acorde de la que ya no me acuerdo, ¡mecagüen!

Parece ser que es anónima, pero he encontrado (por arte de birlibirloque cibernáutico) un par de publicaciones y sus correspondientes comentarios de quien parece ser la hija del autor:

“ESTE POEMA SOBRE “EL IDIOMA CASTELLANO” Y OTROS MUCHOS, LOS ESCRIBIÓ MI PADRE, MIGUEL MARTINEZ CABALLERO (NACIDO EN HELLIN, ALBACETE, ESPAÑA, EN 1924) NO SE COMO LO HAN CONSEGUIDO, PUES NO ESTAN PUBLICADOS Y YO TENGO EL MANUSCRITO ORIGINAL. SI ME PUEDEN DECIR DONDE LO ENCONTRARON SE LO AGRADECERÍA.
ROCIO MARTINEZ HIGUERAS”.

El caso es que me parece muy graciosa y propia. Tomen nota los pocos y queridos alumnos que por aquí se pasan.

Curiosidades de nuestro idioma

Señores: Un servidor
Pedro Pérez Paticola,
cual la Academia Española
“Limpia, Fija y da Esplendor”.
Y no por ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre buque y un buqué?

¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio y presidió,
ni de tomas a Tomás
ni de topo al que topó.
Mas dejemos el acento,
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés,
y pasemos a otro cuento.

¿A ustedes no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?

Por eso no encuentro mal
si alguno me dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.
¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre, que trajes corta,
no lo llamamos trajero?
¿Por qué las Josefas son

por Pepitas conocidas,
como si fuesen salidas
de las tripas de un melón?

¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro,
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.
De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza.

De igual manera me quejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.
Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se lo llamará ladrón.
Porque la sílaba “on”
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se lo llame Ramón.

Y por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.
Y sobra para quedar
convencido el más profano,
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar.

Anuncios